Reformar una casa de pueblo nunca había sido tan estimulante

La nueva casa de pueblo que te hará soñar, literalmente. Y, para más señas. la casa de pueblo entre medianeras de toda la vida, pero ahora actualizada y llevada al siglo XXI por LF91, una firma de arquitectura, interiorismo y paisajismo de Mallorca que tiene en su haber algunas de las viviendas más bonitas de Baleares.

Hay un sinfín de elementos que destacaríamos de esta casa tradicional, y vamos a empezar con el más impactante. El patio trasero, estrecho y largo, destaca por la funcionalidad y el aprovechamiento de cada metro cuadrado. La zona más próxima a la casa cuenta con un comedor exterior y una barbacoa integrada que imaginamos muy práctica. En esta zona se ha instalado un toldo que seguro atenúa los rayos de sol tan verticales del verano. Continua el patio con un salón (nótese que cada vez el mobiliario es más intercambiable interior-exterior) y, dos peldaños más abajo, la piscina, con tarima exterior de madera y unas tumbonas muy apetecibles 🙂

¿Cocinar dentro o cocinar fuera? En ambos casos, se han decantado por mobiliario sin tiradores, lacado mate en color topo en el interior con salpicadero de acero y también en acero inoxidable en el exterior. Muy fan de rematar esta zona con un estante. El mobiliario, bastante neutro y atemporal, permite experimentar con vajillas singulares, como esta marroquí, y darles toda la importancia que merecen a la hora de poner la mesa.

cocina topo mural pared

Una vez dentro, el comedor junto a la cocina combina cuero, madera y metal con un mural pintado en la pared. Desde el lado del salón, la visual del exterior es completa gracias a la puerta corredera que abarca toda la pared. La pared de piedra se ha mantenido, mientras que el paso a la cocina se ha enmarcado en blanco.

El bloque de la escalera que comunica con la planta superior empieza con unos primeros peldaños en piedra mientras que el hueco existente se ha panelado en madera, como el resto de peldaños. Así se consigue una zona de almacenaje extra, con una coherencia de materiales que hace que pase desapercibida. La barandilla contrasta al estar realizada con chapa de metal microperforada, lacada en blanco. Con el contrapunto de la madera, incluso llega a resultar cálida.

¿Una vivienda rural más? Yo diría que no. En este proyecto han conseguido respetar todas las bases al tiempo que las han conseguido leer en clave contemporánea.

En el dormitorio principal, situado en la primera planta, ninguno de los convencionalismos de las típicas casas de pueblo queda en pie. Nada de ventanas pequeñas, que son sustituidas, como en la planta baja, por grandes ventanales, y espacios amplios y abiertos. Emblemática es la bañera exenta, y totalmente contemporáneo, el vestidor abierto, revestido también en roble.

Y, si el patio era apetecible, la terraza de la última planta no lo es menos. Un espacio pequeño y acogedor con vistas a la sierra y a los tejados de los vecinos, con un sofá y un sillón de exterior que están diciendo: ¡en el pueblo se vive mejor!