Dormitorio + vestidor + baño = un oasis para dos

Cuando pasamos tanto tiempo en casa, como ahora, conviviendo intensamente con toda la familia, gana valor el espacio privado para la pareja. Tener un ambiente propio, un oasis con puerta de acceso,  un dormitorio para dos, es una tabla de salvación, un castillo, una fortaleza,… y un remanso de paz.

Importantísimo es, por tanto, equiparlo de forma que nos sintamos lo mejor posible entre sus cuatro paredes y que, cuando cerremos la puerta, tengamos la sensación de que tenemos con nosotros todo lo que necesitamos. Por eso son tan idílicos los dormitorios de hotel, donde sentimos que nuestras necesidades están cubiertas. En definitiva, todos los dormitorios con baño integrado y una buena solución de almacenaje para toda nuestra ropa cumplen esa función de balsa de salvamento después de un duro día fuera de casa o, como ahora, cuando necesitas espacio para ti.

En este apartamento, el dormitorio principal cuenta con un cabecero de madera con sobre de mármol, delicado y con cierto aire de tocador, gracias a las ondulaciones de su superficie, una textura de aire retro que casa con el que ya se respiraba en el apartamento. Alrededor del cabecero se organiza el resto de la habitación, ya que crea la zona de vestidor a su espalda. Toda la pared de almacenaje, en un suave rosa nude, esconde la puerta del baño.

Si te has enamorado de las lámparas de mesa de diseño (a mí personalmente me chiflan las lámparas que emiten la luz hacia abajo), quédate con su nombre: son las FlowerPot que edita AndTradition, diseñadas años ha por Verner Panton.
Los detalles constructivos rozan la perfección: suelo de madera en espiga y zócalo de latón pulido en el cabecero que hace las veces de divisor entre la cama y la zona de vestidor:

El dormitorio de matrimonio, en un momento dado, llega a convertirse en sala de lectura o de trabajo, en gimnasio improvisado… y el baño en spa. Evidentemente, existe una relación muy estrecha con la cantidad de metros disponibles; en las viviendas actuales, se imponen los espacios con doble, triple o cuádruple uso. Si hay un poco de espacio disponible es perfecto poder desenrollar una esterilla para hacer unos estiramientos, colocar una consola que haga las veces de escritorio, una librería con nuestros imprescindibles o las revistas de cabecera o incluso un tocador, por denostado que esté, donde poder ponernos los potingues desde una cómoda posición.

En el baño, sueño de damero y dos lavabos para reducir al mínimo las fricciones de la pareja en hora punta.

El suelo, con teselas en blanco y negro, suma clasicismo (100% tendencia, por otro lado). El revestimiento se ha resuelto con azulejos de cerámica esmaltada, tipo metro, en un suave verde menta hasta media altura, justo donde van a encontrarse con el espejo en arco, colocado de una forma muy original, centrado entre los dos lavabos que, a su vez, tienen sendos apliques a los laterales.

Este dormitorio doble forma parte del proyecto de reforma de un apartamento en Paris llevado a cabo por el estudio de interiorismo Heju.