Arte, papel pintado y texturas en una casa familiar muy cómoda

Cuando en una casa hay varias piezas artísticas, ya sean cuadros o esculturas, algunas veces el protagonismo que tienen se come a la decoración. Y, sorprendentemente, el efecto WOW no acaba en pastiche. La puesta en escena de esta casa, llevada a cabo por el estudio de interiorismo de Dee Elms (ELMSID), consigue balancear mobiliario, funcionalidad y arte sin que ninguna de ellas pierda su importancia.

La clave para combinar obras de arte, funcionalidad y mobiliario, en mi opinión, está en las texturas elegidas en el proyecto: suelos de madera, baños de mosaico y piedra natural, tapicerías de terciopelo y seda, lonetas y linos y, sobre todo, papeles enteladas y empapeladas. Toda esta profusión de elementos que, podrían parecer excesivos, pero que están al servicio de la comodidad y de la plástica del espacio: cojines de terciopelo en naranja que replican el color de las obras de arte, papeles pintados muy táctiles, pero sin apenas cambios de color, que dan profundidad y visten las paredes sin alterar el ritmo que marcan los cuadros, etc.

Excepto toques de color muy estudiados, la mayor parte de las texturas se han elegido en colores neutros, de nuevo para balancear el peso del arte con el resto del mobiliario y la decoración.

En el dormitorio, de nuevo conjugamos los mismos elementos: carpinterías y mobiliario a medida lacados en blanco roto, funcionan solo como apoyo a los «soft furnishings» como dicen los anglosajones. La pieza de arte sobre la chimenea revestida en piedra cuenta con amplios trazos en azul tinta, trazos que vemos replicados en los cojines sobre la cama. El tono en sí se repite en el cabecero de la cama doble, tapizado en terciopelo oscuro.

Sobre las mesillas, el blanco de las lámparas de mesa Atollo, editadas por Oluce, destaca sobre el gris de la tapicería. Un sillón de plaza y media completa el amueblamiento del dormitorio, en el que sigue primando la comodidad.

En el pasillo estrecho, las obras de arte no tienen cabida porque no existe ángulo para observarlas y disfrutarlas. Quizá por eso se ha decidido empapelarlo enteramente con un papel pintado muy conocido y que, allá donde lo veas, funciona perfectamente. Es el modelo Nuvolette de Cole & Son, según diseño de Fornasetti. Mención especial merecen también las dobles puertas de hierro que dan paso a una estancia normalmente menospreciada pero que aquí se pone en valor gracias a estos elementos.

Por último, en el baño, el patrón decorativo lo marca el mosaico de mármol en tonos de grises, un elemento sutil que no entorpece la claridad y limpieza que normalmente le exigimos a una estancia de agua y que busca (y encuentra) su conexión con el resto de la casa.

Una vivienda inspiradora al máximo, con una superposición de texturas de la que aprender, ¿no os parece?